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Cronicas del foso, Vol. 3 / Maria Estuardo

3 enero, 2015

DonizettiMaria Estuardo, tragedia lírica en dos actos de Gaetano Donizetti (Bérgamo, 1797-1848) fue estrenada en 1834 en el Teatro San Carlo de Nápoles, bajo el título de Buondelmonte y, un año mas tarde, en el Teatro alla Scala de Milán, bajo el nombre actual. Esto a causa que el libreto, debido a la censura, ha sido totalmente modificado, probablemente hasta el punto de cambiar el mismo nombre de la ópera. El libretista era Giuseppe Bardari quien basó el libreto en la obra homónima de Friedrich von Schiller

La pieza, del estilo de belcanto en el estado puro, trata de dos reinas, la escocesa (Maria Estuardo), obligada a exilio en Inglaterra, tras una serie de complicadas intrigas, y la inglesa (Isabel I). Dos mujeres de intereses políticos y religiosos diferentes hasta la animadversión, la animadversión que a Maria le convierte en prisionera en el mismo momento de haber pedido el asilo a Isabel. Finalmente, el elemento de amor, aunque secreto pero no respondido, de Isabel hacia el conde de Leicester, quien, a su vez ama, también secretamente (y esto no pasa desapercibido a Isabel) a Maria.

Este cúmulo de desencuentros tiene el desenlace fatal en la forma de decapitación de la prisionera, fruto de la cruel decisión de Isabel, alentada en la gran medida por el lord Cecil, su consejero. El desenlace que tiene tintes de un ajusticiamiento subjetivo y arbitrario.

El papel de contrabajo es de textura habitual para el estilo de belcanto: el fundamento del acompañamiento de la sección de cuerda y, en la mayoría de casos, la base de la orquesta en su conjunto. Aún así, el maestro Donizetti tuvo la consideración (¡y la confianza!) de asignar a la parte de contrabajo cierto número de las intervenciones que requieren estudio y me parecieron merecedoras de atención.

El momento dramático (Duo de Isabel y Leicester, primer acto, Nº 3) en el cual chelos y bajos traen el motivo que es inmediatamente respondido por los violines:Don1y donde he descubierto que, si para la segunda semicorchea, Sol (el 1er y el 5º compás del pasaje) empleamos la cuerda al aire, facilitamos el salto al siguiente grupo de semicorcheas (Mi-Re).

En el Nº 4 del mismo acto nos enfrentamos a un pasaje cuyos componentes de velocidad, sincronización (debido a constantes cambios de cuerdas) y la dinámica, le dan el aire de delicado virtuosismo:

Don2El Nº 5, Duo de Leicester y Maria, desafiante en cuanto a la tonalidad (Mi-mayor inicial) que requiere mucha agilidad en la mano izquierda:

Don 3pero debo decir que este pasaje sale, en cuanto a la sonoridad, muy pulcro, si dosificamos la presión del arco sobre la cuerda y la cantidad del arco empleado, necesaria para hacer este recorrido. Dicho de otro modo, un poco mas de presión (controlada) y menos cantidad de arco para esas seis semicorcheas, pueden dar un resultado francamente óptimo.

Al inicio del segundo acto (Nº 7), un breve comentario de la cuerda al unísono, donde la acción sincronizada de ambas manos resulta vertiginosa (y cuya solución, por lo menos parcial, se la debo a mi colega

Andy i ja

Andy Ackerman. ¡Gracias, Andy! 🙂 ) :

Don 4Mas tarde, en el mismo número, nos espera otro pasaje de cuatro compases de rápidos tresillos que se repiten:

Don 5Aunque parezca carente de todo interés, este momento (Nº 8, duo de Maria y Talbot) requiere pero que mucha atención. La progresión en las negras es un “soli” asignado a chelos y contrabajos, con todas las dificultades afinativas que ello engendra:

Don 6y cuya verdadera dificultad se pone de manifiesto cuando se juntan dos o mas contrabajos a tocar este pasaje. A la postre, cuando sumamos otros tantos violonchelos, la tarea de solucionar el unisono de contrabajos con la octava de los chelos puede complicarse hasta lo impensable.

El último ejemplo que me llamó la atención es el movimiento dinámico y en constante accelerando y crescendo (aunque en la partitura impresa no figura ni accel. ni cresc., parece que se hace siguiendo la tradición); un movimiento tumultuoso, pero bien organizado se puede conseguir el ambiente amenazante, que creo que es su verdadera idea:

Don 7

Con estos comentarios que, por lo visto, se han convertido en un homenaje espontáneo a maestro Gaetano Donizetti, empiezo el nuevo 2015, aprovechando el momento para desear todo lo mejor a mis apreciados y queridos lectores.

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