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Crónicas del foso, Vol. 4 “Benvenuto Cellini” de Hector Berlioz: de un antihéroe a otro.

7 febrero, 2016

Benvenuto-Cellini

La figura de Benvenuto Cellini (1500-1571), orfebre, escultor y escritor florentino, le fascinó a Hector Berlioz (1803-1869) hasta tal punto que escribió la ópera titulándola por el nombre y apellido del artista/artesano.

El estreno de la ópera fue un rotundo fracaso, seguramente debido al estilo radical con que Berlioz planteaba su obra; esta radicalidad, según los testimonios, resultó muy “perturbadora” para el público que por aquellos tiempos estaba poco acostumbrado a que la expresión artística de cualquier índole sea provocativa, transgresora o irreverente.

Resumiendo, el argumento (basado en el libro autobiográfico de Cellini) es que el orfebre recibe el encargo para crear la estatua de bronce de Perseo, el encargo que proviene del mismo papa Clemente VII.

A lo largo de la trama, Cellini se enfrenta a conspiraciones, celos y enemistades; también a las complicaciones técnicas (la falta del material estaba a punto de arruinar el proyecto de forja de la escultura, dejándola inacabada), pero afortunadamente logra sortear los obstáculos y completar el trabajo.

Está documentado que la personalidad de Cellini no era exenta de controversia, extravagancias, incluso de los momentos dramáticos. Pero también es cierto que su biografía fue blanco de las exageraciones, invenciones o medias verdades (que en un momento dado pueden hacer mas daño que la mentira a secas). Algunos detalles trazaban paralelismos con la vida de Berlioz: ambos personalidades fuertes, con cierta inclinación hacia lo excéntrico o extravagante. De allí seguramente la atracción e interés del compositor francés.

Musicalmente, la ópera es un auténtico tour de force. En gran medida la orquesta es tratada en la más pura tradición del sinfonismo romántico: de textura robusta y vibrante, ritmicamente cargada, con la relativa novedad de frecuente utilización del acento en la parte débil de compás (por ejemplo, acentuando la última corchea en un tiempo de 6/8). Berlioz en su partitura introduce otros elementos no muy habituales para la época como, por ejemplo, un solo de tuba (¡con la cadencia incluida!) o un pasaje para el arpa en armónicos.

Los contrabajos somos encargados para dar la base a la orquesta (¡no puede ser de otra manera!), pero también abundan los pasajes virtuosísticos que requieren un buen nivel técnico del instrumentista además de adecuado tiempo del estudio individual.

Debido a la abundancia del material, he decidido prestar la atención a un limitado numero de los pasajes donde el contrabajo tiene un protagonismo notable.

Empezaré con la conclusión de la Escena X, una tumultuosa coda (que también se repite en el final de la ópera)

Cellini 2

y para cual he pensado que sería de utilidad proponer siguientes arcos y digitaciones:

Berlioz digitado

(la indicación de la velocidad de metrónomo no está impresa; me tomé la libertad de incluirla basándome en la velocidad aproximada, marcada por el director de la orquesta).

En la Escena XI, a la cuerda grave está asignado un pasaje con un crescendo que resulta arrollador:

Cellini 1“Contrabbassi soli” es una indicación que adquirió la notoriedad con el Otello de G. Verdi; sin embargo, a Berlioz se le ocurrió “regalarnos” este protagonismo casi cincuenta años antes (“Cellini” se estrenó en 1838, mientras que “Otello” en 1887). Aquí va la primera de las intervenciones “a soli” asignadas para contrabajos (Escena XII):

Cellini 3 soli

Pero, al no conformarse con solo una, decidió escribir otra. Es la introducción a la Pantomima del rey Midas, de carácter cómico, casi grotesco, si se me permite (el tiempo es un Moderato):

Cellini 4 soli (2)

Una tercera intervención de gran importancia es la siguiente:

Cellini 6 soli (3)

A mi juicio, este pasaje pasaje requiere una atención especial. Tanto por la sonoridad como por la afinación; la abundancia de las notas alteradas, cromatismos interrumpidos por otros intervalos, así como la velocidad de los reguladores dinámicos o la propia velocidad del discurso, lo hacen particularmente delicado.

“Benvenuto Cellini” es la ópera que en el periodo de 2005 a 2010 mundialmente se interpretó tan solo cinco veces. Posiblemente habrá razones que lo justifiquen: se puede decir que le falta el hilo o la coherencia wagnerianos, la profundidad de Verdi o la sonrisa buffa de Rossini.

A pesar de todo, creo que es una pieza valiosa, tanto musicalmente como por el mensaje que lleva: que alguien bajo el disfraz de antihéroe tal vez sea capaz de mas heroicidades que otro, ampliamente aclamado como tal.

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